viernes, 13 de abril de 2018

Ghana 3 (2017) Kakum, fauna mínima del bosque

 Araña cangrejo gigante (Fam Sparassidae). C. A.
El parque nacional cuenta con especies de mamíferos de gran tamaño como el elefante de bosque y ungulados como el bongo o los duikeros. Sin embargo, su observación es muy poco probable en la zona de senderos que permiten recorrer. Hay que cambiar el foco de tamaño.

Realizamos un recorrido nocturno a pie por el interior del bosque y los únicos ejemplares de fauna vertebrada que vimos fueron varias ranas diminutas. Eso sí,  oímos los característicos lamentos de un gálago, pero éste fue más rápido huyendo del haz de nuestras linternas que nosotros siguiéndolo con la luz. A cambio vimos unos cuantos invertebrados entre ellos una araña cangrejo gigante.



Diminuto ejemplar de Phrynobatrachus sp. C.A.
Dar con algunas de las ranitas tampoco fue fácil. Una de las tres especies que observamos apenas tenía 1-2 centímetros. Uno espera encontrar en estos bosques anfibios de vistosos colores pero, las que vimos en nada diferían del color y textura de la hojarasca del suelo.

Ese anfibio diminuto era un ejemplar de las llamadas ranas de charco (Phrynobatrachidae), una familia de ranas subsaharianas miniaturizadas compuesta por un único género muy diversificado, Phrynobatrachus. En África Occidental hay unas 20 especies y, cada poco, el catálogo aumenta con la descripción de nuevas especies.

 


Milpiés gigante Archispirostreptus sp. C. Aguilar.
Otro de los invertebrados que vimos a luz de las linternas ha seguido una estrategia opuesta a la de esas ranas. Lo suyo es el gigantismo. Un milpiés con más 15 centímetros a bandas rojas y negras, unos animales que juegan un papel importante como recicladores del detritus vegetal del bosque.

El ejemplar que vimos parecía una especie de Archispirostreptus, el género de milpiés gigantes con mayor distribución en África. Aun así, los conocimientos de la distribución de los milpiés, e incluso su taxonomía, no está como para hacer afirmaciones muy categóricas. Por no decir que su identificación inequívoca solo se puede hacer en base a detalles de las gónadas.

 

Iván con un gran caracol gigante africano. C.A.
Otros gigantes de la región son los caracoles Achatina, muy consumidos y buscados como alimento. Una parte importante de la proteína animal de los habitantes rurales y urbanos de algunas partes África proviene de ellos.

Vimos estos caracoles en grandes bandejas de vendedores a pie de carretera, pero este ejemplar de Kakum campaba por el suelo del parque sin peligro. 


Hay una especie en Ghana, Achatina fulica, que ha sido introduccida desde el Este de África donde es nativa. Esa es la especie más habitual en zonas transformadas. Sin embargo, el hallado en Kakum bien podría ser de alguna de las especies autóctonas, muy probablemente A. achatina.

 

El amor en color de los Zonocerus variegatus. C. A.
No todos invertebrados se ven por la noche. Con solo poner un poco de atención a las zonas vegetales van apareciendo especies bien curiosas de todo tipo de insectos. A mí me llamaron mucho la atención unos saltamontes que encontramos en las cunetas de la carretera a Kakum.

El llamativo colorido de estos saltamontes permite poder llegar a identificar la especie con seguridad, Zonocerus variegatus, algo poco habitual con fotos de invertebrados. Estos saltamontes están bien distribuidos por África occidental y central. Y en muchos sitios son muy temidos como plaga de cultivos.



lunes, 2 de abril de 2018

Ghana 2 (2017) Kakum, una mirada sobre la selva

Iván sobre un tramo de los puentes colgantes. C.A.
Kakum es el parque nacional más visitado de Ghana. Se trata de un bosque húmedo situado en un paisaje de colinas a solo un par de horas de Accra. Forma parte de los bosques tropicales de las Guineas, uno de los ecosistemas que más superficie han perdido en el mundo junto con la Mata Atlántica de Brasil.

Ghana se encuentra en una de las primeras regiones de bosque tropical que los europeos explotaron al llegar a África. La apertura de tierras para el cultivo, la extracción de madera y el crecimiento de la población fueron arrinconando al bosque durante siglos. No obstante, no toda la deforestación es histórica. El fuerte endeudamiento en el periodo postcolonial llevó a una necesidad de divisas que se obtuvieron, en buena parte, de sus maderas.


Vistas del dosel arbóreo, Kakum . César Mª Aguilar
Entre 1990 y 2010 Ghana perdió el 38% de su cobertura forestal, alrededor de 2,5 millones de hectáreas, casi el doble de lo que ahora queda. En este sentido, el parque nacional Kakum es quizás uno de los bosques húmedos del país con mejor protección y mayor extensión.

Su origen se remonta a los años 30 del siglo XX cuando se creó una reserva para la explotación de caoba (Khaya ivorensis). También con idea de preservar la cuenca hidrográfica que abastece de agua a un buen número de poblaciones de la costa. En 1989 cesaron los aprovechamientos madereros y en 1992 se creó el parque por iniciativa de la población local.



Toco blanquinegro (Lophoceros semifasciatus).C.A.
Hoy en día, cuando lo recorres, aún se echa en falta una mayor presencia de árboles con esos pies descomunales que caracterizan a los bosques que no han sido nunca explotados. 

Las selvas húmedas africanas son difíciles de visitar, o más bien es difícil ver algo una vez que estás dentro. Por ello, y para incrementar su atractivo turístico, Kakum cuenta con una red de puentes colgantes a gran altura sobre los árboles emergentes del dosel arbóreo. El recorrido por sus pasarelas suma un total de 350 metros. Nosotros las visitamos a primera hora de la mañana para evitarnos la afluencia de turistas. 




Helecho (Platicerium stemaria). César Mª Aguilar.
Sobre los troncos abundan las plantas trepadoras que, en los bosques tropicales de África, tienen un gran desarrollo. Hay incluso una palmera trepadora (Laccosperma sp) que se encarama al dosel con pequeños garfios en sus palmas y cuyo tronco no podría sujetarla de pie.

Divisamos también las hojas del árbol sombrilla (Musanga cecropioides), orquídeas, aunque ninguna en flor, y las coronas de Platicerium stemaria, un curioso género de helechos con solo dos especies en el África tropical. También colgaban los tallos filiformes del único cactus nativo en África, Rhipsalis baccifera, el cactus muérdago.



Barbudo hirsuto (Tricholaema hirsuta).C. Aguilar.
Las pasarelas son una buena oportunidad para esperar y tratar de ver aves forestales. Por allí volaban las vinagos (Treron calva), esas palomas verdes tan típicas de los bosques africanos.

También un par de especies de grandes calaos, el toco blanquinegro de Guinea (Lophoceros semifasciatus) y el cálao caripardo (Bycanistes cylindricus), un par de barbudos, el calvo común (Gymnobucco calvus) y el hirsuto (Tricholaema hirsuta) y otras aves coloridas como el malimbo cabecirrojo (Malimbus rubricollis) o el abejaruco negro (Merops gularis) entre otras especies.


viernes, 23 de marzo de 2018

Ghana 1 (2017) Viaje a las selvas de las Guineas

Selvas de las Guineas en Ghana. Foto: C. Aguilar
Los países situados en el golfo de las Guineas no son un destino muy habitual en el continente. Algunos están inmersos en conflictos, otros son poco seguros y la mayoría tienen pocas facilidades para los turistas. Al menos respecto a los estándares de países del este y sur de África.

Con relación a la naturaleza, la región atesora los retazos de un ecosistema único y diferenciado dentro del continente, las llamadas selvas de las Guineas. Un bosque húmedo con una superficie diezmada por siglos de explotación y tala que, como otros ecosistemas tropicales, alberga una enorme diversidad biológica.


 

Colobo en bosque Boabeng-Fiema. César Mª Aguilar.
El país más amable que, mi amigo Iván Sánchez y yo, encontramos en 2017 para visitar esta región natural fue Ghana. En agosto de ese año dedicamos un par de semanas a recorrer parte de su territorio con un todoterreno. Queríamos conocer sus selvas, pero no solamente.

De norte a sur, el paisaje de Ghana responde a un gradiente de humedad que va desde las selvas tropicales  junto a la costa, a las sabanas guineanas y sudanesas al norte. Es un patrón general que se repite en otros países del golfo de Guinea con algunas variantes locales. 





Lago oligotrofico de Amanzuri. César Mª Aguilar.
El viaje formó parte de ese deambular por ecosistemas africanos en el que Iván se embarcó hace algunos años para documentar un libro sobre las regiones naturales del continente. Y desde hace un tiempo también yo.

En 2015 Iván y yo visitamos las selvas centroafricanas en Gabón con ese mismo propósito. Un viaje que ya conté por este blog y que fue mi inmersión en el centro del continente. En 2017, coincidiendo con nuestras vacaciones laborales, planeamos visitar la otra gran región de selvas de África, la de las Guineas o Altas Guineas que es como se conoce a los bosques húmedos al oeste de Togo.

 

 

En la entrada del bosque de Bonkro. C. Aguilar.
Para el viaje por Ghana contratamos un coche con conductor. Esta vez, a diferencia de lo sucedido en Gabón, dimos con tipo que nos entendió. El turismo pocas veces sale de la costa y de un par de parques nacionales y así que nuestro conductor nos facilitó mucho las cosas para encontrar sitios tan poco señalizados.
 

El recorrido comenzó en Accra para dirigirnos a Kakum, el parque nacional de selva más visitado y, probablemente, el único con servicios e infraestructuras medianamente accesibles para su visita. Intentamos otro parque de selva cercano, Ankasa, pero desistimos ante las dificultades que encontramos.


Recorrido por Ghana, agosto 2017.
En la costa visitamos el Lago Amanzuri, un precioso humedal de aguas oligotróficas. En Bonkro fuimos a la búsqueda de una de las aves más extrañas, tímidas y amenazadas de las selvas de las Guineas, el picatartes cuelliblanco (Picathartes gymnocephalus).

A Boabeng-Fiema fuimos a ver cercopitecos y colobos en un bosque donde los primates se han conservado por un tabú cultural que impiden matarlos. No es así en otras partes del país. De ahí viajamos al parque nacional Mole, al norte el país, y completamos el recorrido por el santuario de Owabi, la reserva forestal de Bobiri, la cordillera de Atewa y, para acabar, las Shai Hills.

sábado, 10 de marzo de 2018

Partir parar contar (libro)


Partir parar contar. 
Un clandestino rumbo a Europa
Mahmud Traoré y Bruno Le Dantec.
(Biblioteca de La Rioja: 308 TRA par)

Todo aquel al que le gustan los viajes debiera leer este libro. Y más aquellos fascinados con los viajes por África. Acostumbrados a ver nuestros viajes como pequeñas “epopeyas” de las que en el peor de los casos volvemos con alguna diarrea, el viaje de Mahmud Traoré golpea con fuerza nuestro confort.

En el sur de Europa conocemos bien la continua llegada de migrantes africanos que se juega la vida en el paso del Mediterráneo. Lo que ya conocemos menos es de dónde sale exactamente toda esa gente, sus rutas y por qué arriesgan tanto para llegar a Europa buscando un camino que han de inventarse.

La historia de Mahmud comienza en la región senegalesa de la Casamance y transcurre durante tres años y medio que le lleva alcanzar Sevilla. Para ello ha de atravesar primero el desierto del Sáhara y después recorrer los países del Magreb hasta la ciudad de Ceuta, donde protagoniza uno de los asaltos a la valla fronteriza en septiembre de 2005. las dos primeras veces fracasa y es abandonado a su suerte en la frontera argelina, en pleno desierto. Pero vuelve de nuevo. A pie. Y a la tercera lo consigue.

El relato fue recogido de forma oral en 2010 en Sevilla y transcrito por Bruno Le Dantec para este libro. Conocemos con él la secuencia completa de un fenómeno del que apenas vemos un fotograma en las noticias. Es su historia personal, pero es la de otros muchos migrantes que pagan un precio tan alto en vidas que nos es difícil de imaginar. Un libro imprescindible por muchas razones.



lunes, 19 de febrero de 2018

De nuevo, enseñando los sotos del Ebro en Alfaro 2

Adentrandonos en las "madres" del Ebro. C.A.
Uno de los atractivos de este tramo del río son las llamadas “madres” del Ebro, unos brazos secundarios sin salida en los que la ribera te envuelve. Se suelen formar por corrientes de retorno tras una zona de agua rápida. Entramos en varias de ellas. 

En la primera madre el agua estaba tan clara que, con atención y sin movernos, podíamos ver algunos de los peces pasar por debajo de las embarcaciones. Y eso en el Ebro no es habitual ya que son aguas con bastante sedimento. La mayoría eran peces pequeños, en este río suelen ser cardúmenes de madrillas (Parachondrostoma miegii), alburnos (Alburnus alburnus) o alevines de barbos del Graells (Barbus graellsi).




Densa vegetación acuatica al final del verano. C.A.
También es posible observar peces mayores. Hubo quien, de repente y mientras contemplábamos el fondo, se sobresaltó al ver un gran pez pasando por debajo. Siluro, gritaron. Es posible, pero segundos antes una enorme carpa había cruzado bajo mi kayak.

Las carpas (Cyprinus carpio) son confiadas mientras boquean en las aguas calmadas y apenas se percatan de la embarcación hasta que estas encima. En las madres pudimos ver alguna de la vegetación que coloniza las orillas, como carrizos (Phragmites sp), bardanas (Xanthium strumarium), persicarias (Polygonum persicaria) o cáñamos de agua (Bidens frondosa).



Vitis vinifera subsp. sylvestris, Ebro. C. Aguilar.
A finales del verano, con el estiaje, en las aguas quietas las plantas sumergidas alcanzan un gran desarrollo. Son comunes varios Potamogeton, el Cerathophylum demersum y, verdeando la superficie, las flotantes lentejas de agua (Lemna sp). Una planta que me gusta enseñar, porque la gente no la espera, son las parras de uvas silvestres (Vitis vinifera subsp. sylvestris).

Son plantas trepadoras que se alzan sobre los árboles de la ribera y que dan sus frutos a finales del verano. Época de vendimia. A diferencia de las cultivadas, estas son dioicas y las hay macho y hembra. Sin fruto y con frutos. Son fáciles de ver cuando cambian la hoja a rojo al comienzo del otoño y destacan sobre los fresnos y chopos.



Colonia de aviones zapadores en el Ebro.C. Aguilar
Sus racimos tienen unos granos pequeños que cuesta ver desde un kayak, pero en esta ribera hay un par de sitios que no defraudan. Continuamos el recorrido haciendo una parada bajo el puente del ferrocarril para presentar a los bivalvos que viven en el Ebro.

Entre las gravas la gente conoció la existencia de las náyades autóctonas, especies de hasta 15-20 cm como Anodonta anatina, Unio mancus y Potomida littoralis que viven enterradas en fondo. Y para terminar nos acercamos a una de las pocas colonias de aviones zapadores que se forman en este tramo. Visitamos unos taludes erosionados por las crecidas donde crían en sus "adosados". Los inquilinos hacía algún tiempo que los habían abandonado.

domingo, 11 de febrero de 2018

De nuevo, enseñando los sotos del Ebro en Alfaro 1

Recorriendo la ribera del Ebro en Alfaro. C. Aguilar.
Por segundo año, los educadores ambientales que llevan la interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro en Alfaro se pusieron en contacto conmigo para guiar un recorrido por el río. Querían repetir la visita que en 2016 hicimos con embarcaciones neumáticas.

Como ya he comentado por aquí otras veces, acercarse al Ebro y descubrir por primera vez su naturaleza desde el agua es casi una “revelación”. Tal vez por eso no me sorprendió la gran aceptación que tuvo aquella actividad y que en 2017 quisieran volverla a incluir entre las actividades de la Reserva.





Playas con salicaria (Lythrum salicaria).C. Aguilar.
En esta ocasión introducimos tres balsas de rafting, con sus respectivos monitores, a las que yo me encargaba de guiar con el kayak. Este número de embarcaciones es el límite máximo para que la actividad pueda centrarse en su objetivo, el descubrimiento de fauna y flora de los sotos. Desde el agua la visión es muy distinta a la habitual de un paseante.

La cita fue el 2 de septiembre, una fecha donde ya han terminado de criar las aves, pero aún con bastante actividad en las riberas. La vegetación acuática presenta, además, un gran desarrollo y es posible reconocer gran número de especies. 



Atentos a todo lo que suceden en el río. C. Aguilar.
Nos introducimos en el río en el meandro de El Estajao y nada más comenzar tenemos una buena visión de las riberas pobladas por chopos, fresnos y sauces. En las playas y orillas destacan los herbazales sumergidos de Paspalum paspalodes y las rosadas inflorescencias de la salicaria (Lythrum salicaria).

En este tramo empiezan a verse las primeras rapaces del trayecto. En esta ocasión vimos varios busardos ratoneros en vuelo que desde el río la gente los disfruta el doble. También un águila calzada posada en unos árboles de El Sotillo, tan confiada, que pudimos acercarnos y observarla sin que llegara a levantar el vuelo.




Boca emergida de madriguera de castor. C. Aguilar.
Entre el Sotillo y la desembocadura del río Alhama es un buen lugar para observar algunos rastros de los castores que ocupan este tramo. La población del Ebro se formó por sueltas ilegales de ejemplares en 2003 y, a día de hoy, ya han logrado establecerse en amplios tramos del río Ebro en La Rioja, Aragón, Navarra, Alava y varios de sus afluentes.

Los castores crían en los taludes de la ribera y hacen túneles bajo el agua para acceder a sus madrigueras, secas, pero ocultas bajo tierra. Con el estío algunas bocas quedan emergidas y visibles. Y eso es lo que pudimos descubrir prospectando la ribera.


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